
Por vivir en paz he pagado ya un precio muy alto.
Por amar mi soledad he tenido que entender la futilidad de mis criterios.
Por vivir en paz me he reencontrado con todas las horas resumidas en un grito.
Por vivir en paz he coleccionado para mí todos los suspiros posibles. He tenido que escuchar los sórdidos gritos del mundo real.
He aprendido a abandonarlo todo por dejar las esencias intactas.
Hoy amo la paz con todo y su sonrisa de viajera. Y he visto en mí, la absurda importancia de los egos.
He despedido al viento.
Pero aquí estoy. Tranquilo.
Por amar mi soledad he tenido que entender la futilidad de mis criterios.
Por vivir en paz me he reencontrado con todas las horas resumidas en un grito.
Por vivir en paz he coleccionado para mí todos los suspiros posibles. He tenido que escuchar los sórdidos gritos del mundo real.
He aprendido a abandonarlo todo por dejar las esencias intactas.
Hoy amo la paz con todo y su sonrisa de viajera. Y he visto en mí, la absurda importancia de los egos.
He despedido al viento.
Pero aquí estoy. Tranquilo.
José Rafael Sosa.
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