Los más brillantes amaneceres, los más románticos atardeceres, los paraísos más increíbles, se pueden encontrar, siempre, en el rostro de las personas queridas.
Cuando no hay lagos más claros y profundos que tus ojos, cuando no hay grutas de las maravillas comparables con tu boca, cuando no hay lluvia que supere tu llanto, ni sol que brille más que tu sonrisa… la belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla.
Por eso, es tan lindo mirarse cuando esos rostros se convierten en nuestros paisajes favoritos.
Herman Hesse

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